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domingo, 7 de septiembre de 2008

Donde se hacen los hombres.

La reunión empieza con el humo oscilante de la hierba al quemarse místicamente, hordas iracundas se encaminan, caguama en mano, al coliseo. Veinticinco pesos te dan la oportunidad de entrar a un mundo en el que todo puede pasar y donde tus seres alternos se liberan. Con unos litros campaneándote la cabeza vas directo a la arena, un grupo de ocho forajidos con instrumento en mano tocan el himno de guerra, en tres o cinco acordes se inicia la batalla: empujones y jalones por doquier, un manotazo en la espalda te duele pero todo ese bamboleo espiritual te deja con un sentimiento de bienestar. Tomas dos tragos más. Tu frente está llena de ese sudor pegajoso que no necesariamente es tuyo, miles de aromas se combinan dando como resultado algo espeso y dulzor que se mete hasta tu frente. El alcohol entre otras cosas te ayudan a aguantar, sigues hasta el final, los vencidos se van apelmazando en los rincones, a lo lejos ves una hilera de niñas moviéndose al sonido de un repetitivo rasgar de cuerdas, el entusiasmo recorre tu cuerpo, dos tragos más, sabes que si tuvieras un poco menos de dopaje o tal vez un poco más intentarías algo. Regresas al centro de este universo momentáneo dando vueltas y vueltas. Vuelves a jugar con el ir y venir del humo en los pulmones. El evento ha terminado y te diriges bajo la noche en compañía de esos devoradores de desvelos en busca de un poco más, recorres y recorres calles solitarias hasta llegar al sitio idóneo para la ingesta etílica. Mientras ves a una chica que a perdido el suelo y parte de su ropa bailar sin pena, te dedicas a vaciar el vaso en tu mano tantas veces como tu cuerpo te deje, comienzas a tener divagaciones extrañas y por un momento tu cabeza está en otro lado, es la señal: llegó el momento del fin. Al salir se han liberado los demonios suficientes para aguantar siete días más, es hora de regresar a continuar, ahora con más calma, la rutina repetitiva de todos los días.

3 comentarios:

Bitácoras dijo...

¡hey!, ¿qué onda?. Me agrada tu texto, bueno; varios de tus textos. Tienes buenas ideas, por cierto , ya casi tengo terminada la segunda parte del mío, ahí luego me checas. Cuidate.

Anónimo dijo...

Yo ni leí el texto, sólo quería decirte Se fue al infierno se fue al infierno se fue al infierno se fue al infierno...

Dummiest popcorn girl in the world dijo...

¿Y si ya actualizas?